El Día Internacional de la Mujer conmemora cada 8 de marzo la lucha de millones de mujeres cuyos derechos aún son cercenados en diferentes partes del mundo. Cada año, sobre todo en países de Latinoamérica, Europa y Norteamérica, se exigen cambios estructurales en un sistema que a pesar de todas las conquistas obtenidas en las últimas décadas, sigue estando diseñado de forma desigual.
Son comunes los reclamos como paridad en cargos públicos o puestos laborales, igualdad salarial o discriminación activa de las mujeres en roles que no cumplan las expectativas de género. También en materia de derechos reproductivos, sobre la decisión de las mujeres a decidir sobre los cuerpos, lo incluye el peleado derecho al aborto o a métodos anticonceptivos sin tabú.
En otros países donde el Estado de derecho y la democracia han sido afectados significativamente, los reclamos se vuelven gritos de ayuda ante fenómenos como la violencia machista, responsable de al menos 83 mil feminicidios en 2024, de acuerdo con la Organización de Naciones Unidas. También de otras expresiones de la violencia, como desapariciones, trata de personas, abuso sexual o agresiones físicas y psicológicas.
Por ese motivo miles de mujeres salen a las calles a exigir una vida digna, convirtiéndose en la voz incluso de muchas otras que ya no pueden hacerlo. Una lucha que se vuelve también responsabilidad por las regiones del mundo sobre estos sistemas patriarcales no solo están institucionalizados, sino que usan las leyes y la religión para oprimir a las mujeres.
Libertad

En Venezuela, la marcha estuvo marcada por la exigencia de libertad plena para las 103 mujeres que continúan detenidas por razones políticas en el país. En Caracas, organizaciones feministas, así como el Comité por la Libertad de los Presos Políticos, acompañaron la marcha que partió de la plaza Francia de Altamira y avanzó por la avenida Francisco de Miranda hasta la plaza Brión de Chacaíto.
Al grito de «¡Contra la dictadura, mujeres al poder!», llevaron pancartas con los rostros de varias prisioneras políticas exigiendo su incorporación en la Ley de Amnistía. Con ellas también iban varias madres, parejas o hijas de otros presos políticos exigiendo también su liberación. Tal fue el caso de Carmen Navas, de 81 años de edad, quien ha recorrido todos los centros de reclusión en búsqueda de su hijo, Víctor Hugo Quero, en desaparición forzada desde enero de 2025.

Además de la libertad de los presos políticos, muchas activistas aprovecharon para exigir al gobierno encargado de Delcy Rodríguez brindar garantías para la democratización del país y la celebración de elecciones transparentes y competitivas. En otros casos, frentes de mujeres representantes de gremios como el docente o el de la salud también pidieron mejorar las condiciones laborales de los trabajadores, especialmente en los sueldos.
En paralelo a esta movilización, un grupo de colectivos de izquierda femenista también se reunió en la plaza Brión, apoyadas por el ala disidente del Partido Comunista de Venezuela (PCV). Desde allí, criticaron el presunto tutelaje de Estados Unidos al gobierno de Rodríguez, y exigieron que el dinero producto de sus nuevas relaciones comerciales con ese país no se use para financiar guerras, sino mejores sueldos para la clase obrera.
Seguridad

En México, miles de mujeres marcharon para exigir el cese de los feminicidios y desapariciones de mujeres en ese país. Entre carteles con consignas como “No llegamos todas” y “Ni una hija menos, ni una madre rota más”, para denunciar la violencia machista en un país donde alrededor de diez mujeres son asesinadas cada día.
“Marcho porque ninguna mujer debería tener miedo de salir a la calle sin importar la hora que sea”, declaró a la agencia EFE Amairani Quetzali, de 17 años de edad, quien participa por primera vez en la movilización por el 8M. Como ella, muchas adolescentes y jóvenes se suman cada año a la movilización feminista en México, un país donde 7 de cada 10 mujeres de 15 años o más han sufrido algún tipo de violencia, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
La protesta se desarrolló con edificios del Centro Histórico protegidos por vallas metálicas, una medida aplicada en los últimos años durante las marchas feministas con el argumento oficial de resguardar inmuebles históricos. Esto a pesar de ser el segundo 8M de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Las consignas apuntan a una realidad persistente: en México unas 10 mujeres son asesinadas cada día, una tendencia constante en la última década. “Somos el corazón de las que ya no laten”, se lee en una pancarta. Solo en 2025 se registraron 2.798 asesinatos de mujeres, de los cuales apenas 725 se investigan como feminicidio, es decir, crímenes por razones de género. Igualmente de las más de 130 mil personas reportadas como desaparecidas en el país, una cuarta parte son mujeres.
Vida

Entre todas las protestas y marchas habituales por el Día Internacional de la Mujer, destacó el caso de Estambul, en Turquía, donde las manifestantes desafiaron una prohibición del Ministerio del Interior, que bloqueó el tráfico y el transporte público en varias calles del centro de la ciudad para impedir la movilización. Miles de mujeres, la mayoría jóvenes, marcharon con pancartas, megáfonos y banderas moradas bajo lemas como “El feminismo es nuestra salvación”, “La casa de la mujer es la revolución” y canto Jin, Jiyad, Azadi (‘Mujer, vida, libertad’ en kurdo).
Una de las exigencias recurrentes de las manifestantes fue el cese de los feminicidios producto de la violencia machista arraigada en la cultura turca. Los asesinatos de mujeres a manos del marido, novio o expareja, pero también de pretendientes o familiares, se cobran entre 300 y 400 vidas al año en Turquía de acuerdo con el propio gobierno. Muchos de estos asesinatos luego son clasificados como “sospechosos” e incluso como “suicidios” para evitar mayores investigaciones.
Este domingo se llevaron a cabo también marchas feministas en muchas decenas de ciudades de Turquía, desde grandes ciudades como Ankara, Esmirna o Adana a municipios menores de provincias de Anatolia.
Igualdad

En 60 ciudades de Italia, como Milán y Roma, se desarrollaron varias marchas organizadas por el movimiento feminista Non una di Meno (Ni una menos) con pancartas y lemas contra la guerra y el patriarcado, pero también contra algunas decisiones políticas del gobierno de la primera ministra, Giorgia Meloni.
«Desarmemos la guerra y el patriarcado», es la gran pancarta con la que se inauguró la marcha en Milán, en la que participaron al menos 10 mil personas. Se escucharon lemas como «sin consentimiento, es violación» en referencia a la ley sobre la violencia sexual en la que desapareció la palabra «consentimiento» durante su aprobación en el Parlamento.
También se escucharon protestas contra el rechazo por parte del Gobierno de aprobar bajas remuneradas de paternidad igual que para las madres. «Mujeres, jóvenes y muy jóvenes, personas trans, racializadas y con discapacidad están siendo expulsadas del mercado laboral y pagando la guerra y el rearme con el aumento del trabajo precario, el trabajo a tiempo parcial forzado, el aumento de los precios y la destrucción de la asistencia social», reclamaban las manifestantes.
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