Donald Trump llenó este martes de exageraciones, medias verdades, mentiras y ataques a sus rivales el primer discurso sobre el estado de la Unión de su segundo mandato. Fue una intervención condenadamente larga, de 108 minutos, que batió un récord histórico en el Capitolio. Con ella, el presidente de Estados Unidos quiso pintar, a nueve meses de una elecciones de medio mandato poco halagüeñas para los suyos, el retrato en colores pastel de un país “harto de encadenar una victoria tras otra“, que resultó difícil de reconocer para sus compatriotas.




