Delcy Rodríguez compareció ayer lunes ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) con el broche de la polémica clavado en su chaqueta blanca, el mismo que provocó el último altercado diplomático con Guyana y con otros países caribeños. Como si con sus guiños políticos -en este caso, con el mapa nacional que impuso Nicolás Maduro tras el referéndum patriótico de 2023, convertido en imperdible nacionalista- pudiera enmascarar el olvido revolucionario sobre el famoso Esequibo, territorio en litigio histórico bajo administración de Georgetown.




