Afra experimenta un sentimiento de alivio y de aprecio por la vida cada mañana, cuando despierta en Teherán y comprueba que el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, en vigor desde el 8 de abril, todavía se mantiene. “Gracias a Dios, la guerra no ha recomenzado”, es el primer pensamiento de esta mujer de 31 años.





